Proyecto Reserva Costas del Cuniputu

La reserva natural privada Costas del Cuniputu, ubicada en las sierras del mismo nombre, en Capilla del Monte sufrió el incendio de septiembre del 2024, en el cual se quemó, con distintos grados de afectación por zonas el 85% de la misma.

En estos dos primeros años post fuego se realizaron las siguientes tareas de evaluación y remediación:

  • Alambrado total de la misma, para evitar el pisoteo de ganado de los vecinos. Ayuda especialmente agradecida a alumnos y ex-alumnos de la escuela Kallawaya que brinda formación en esta reserva.
  • Evaluación de estado general y particular de cada zona con la Ingeniera Forestal Natalia De Lucca y la guarda parque Clara Riachi.
  • Sectorización de areas testigo para monitoreo y relevamiento de recuperación del bosque aplicando métodos precisos (áreas sin intervención, áreas con siembra directa al voleo de semillas nativas recolectadas en la zona de Capilla del Monte, Copacabana, Quilpo y San Marcos Sierras), reforestación con plantines hechos en vivero forestal San Rafael de la Reserva Uritorco, a cargo del Ingeniero agrónomo Miguel Pelliza).
  • Análisis de suelo con distintas muestras y sectores a cargo del ingeniero agrónomo Pablo Heredia.
  • Evaluación de prioridad de reforestación con pastos nativos, con siembra el próximo otoño (marzo 2027) en laderas y valles ya establecidos, a cargo del ingeniero agrónomo Alejandro Tarditi.
  • Evaluación de avance de exóticas invasoras en zonas quemadas y en la periferia (no quemada).
  • Monitoreo periódico de recuperación de especies vegetales por rebrotes, nuevos ejemplares, aparición de nuevas especies, densidad poblacional, etc.
  • Análisis de impacto de reforestación natural con bosteo de ganado bovino (5 vacas, 1 vaquillona y 1 ternera en zona sectorizada y delimitada con alambrado, una superficie aproximada de 33 has.) versus zona sin ganado a cargo del ingeniero agrónomo Alejandro Tarditi, especialista en ganadería sustentable con manejo de bosque nativo.

Tras  lo  evaluado estamos en condiciones de avanzar a la próxima etapa de la campaña de remediación 2026-2027, donde sumamos distintas problemáticas que buscamos resolver.

Contexto actual

Tras el fuerte y feroz incendio, uno de los más grandes de la historia reciente de la provincia de Córdoba que, según el IDECOR, afectó más de 42.000 has., por un lado se planteó entre las poblaciones afectadas la necesidad de reforestar, aunque había que esperar pues debía “cicatrizarse” la tierra quemada. Hoy llegó el momento de hacerlo, sin embargo el interés de muchos se fue diluyendo en una época signada por  tiempos efímeros y el olvido por la triste y reconocida “amnesia del paisaje”.

Por un lado la Reserva Natural privada Costas del Cuniputu  se enfrenta a una tarea crítica y demasiado grande. Controlar las plantas exóticas invasoras y reforestar con nativas es  casi imposible para unas pocas personas, guardaparque  dueño y voluntarios (la reserva tiene 170 hectáreas y lo quemado afectó 144 hectáreas aproximadamente).

La escuela Kallawaya de capacitación y enseñanza en el  uso ancestral de las plantas serranas y la cosmovisión de nuestros pueblos Comechingones, funciona desde hace 22 años en la reserva Costas del Cuniputu  y ofrece una mirada diferente y ampliada del cuidado ambiental; tal cómo lo expresa la ley nacional de educación ambiental, que deben reconocerse y dar participación a los particulares conocimientos de pueblos originarios y/o sus descendientes. Sin embargo en los ámbitos académicos formales esto no es muy tenido en cuenta, debido a sesgos culturales, étnicos y conocimientos científicos vs. conocimientos empíricos. El aporte de la escuela es fundamental para el sostenimiento de la Reserva. Muchos alumnos y ex alumnos pasaron por la Escuela y la Reserva y ante la preocupación por las graves consecuencias del incendio queremos brindarles un espacio propicio donde puedan aplicar y ampliar conocimientos ambientales y encauzar la ayuda.

El vivero San Rafael, creado dentro de la reserva Cerro Uritorco produce plantines de plantas nativas. Luego del incendio que también afectó parte de dicha reserva, incrementaron la labor de recolección de semillas nativas e hicieron varios cientos de plantines, tarea que ya venían desarrollando muy bien, pero hoy por motivos de “olvido” o bien desinterés o por la situación económica actual, la gente no compra los plantines y esos árboles, arbustos y enredaderas no pueden seguir esperando en una maceta. ¡YA hay que ponerlos en tierra!

Por último, la brigada ambiental Cosquín  es una ONG que desde hace años viene participando en control de plantas exóticas en distintas áreas protegidas y combate de incendios forestales en  distintas zonas serranas. Con preparación, formación contínua y buen equipamiento realizan una tarea voluntaria, reconocida por la sociedad de este Valle de Punilla y trabajan conjuntamente con los bomberos de la zona. Los contínuos incendios  hacen que, pese a contar con buen equipamiento, les cueste llegar a paliar los gastos en viáticos, combustible, mantenimiento de herramientas, es decir algo básico y fundamental.

Por todo esto y sumándonos,  porque entre todos es más simple, ponemos a disposición de los involucrados la siguiente propuesta de trabajo y cooperación.

La Reserva natural y forestal privada Costas del  Cuniputu pone a disposición el espacio para las tareas de control de especies vegetales exóticas invasoras con el seguimiento y orientación de Natalia De Lucca y Clara Riachi, más su equipo técnico que ellas designen.

A disposición de la Brigada Ambiental Cosquín y los brigadistas asegurados que su Ong designe la tarea técnica de la labor arriba mencionada.

A disposición del Vivero San Rafael y su coordinador Miguel Pelliza, más los colaboradores que él estime, comprarles los plantines ya listos para reforestar la reserva Costas del Cuniputu.

A disposición de la Escuela Kallawaya para que realice un proyecto de extensión educativo dirigido a sus alumnos y ex alumnos donde se formen en planes estratégicos de evaluación y control de especies vegetales exóticas invasoras. Cuidado de vertientes y conservación del agua (escasa en el área en cuestión), valoración de las plantas nativas y la biodiversidad con referentes en usos ancestrales de los recursos del Monte con fines alimenticios, medicinales, tintoreros, etc. respetando las Buenas prácticas agrícolas y de Reforestación y Recolección promovidas por la OMS en sus directivas 2025-2034.

Funcionamiento práctico del Proyecto

En una primera instancia (2026-2027) el proyecto está destinado sólo a alumnos y ex-alumnos de la escuela Kallawaya, debido a que ya conocen la temática, el problema y que por motivos propios de la reserva y su capacidad de ingreso de visitantes, no podemos abrirlo a la comunidad en general. Además forma parte de un proceso educativo de La Escuela que después los alumnos pueden replicar en otros lugares.

Por el mismo motivo de la capacidad, los alumnos y ex alumnos deberán inscribirse para participar. Los cupos son estrictamente limitados.

Los alumnos participarán de clases de formación, No de las actividades que serán realizadas por personal ya preparado y con el debido seguro.

Los trabajos de control de especies vegetales exóticas invasoras se realizarán en sectores ya definidos y monitoreados por personas capacitadas que darán las directivas a los brigadistas (5 brigadistas máximo).

En otro sector ya designado se realizará la reforestación, para que las tareas no se superpongan, con orientación de personas capacitadas. Ya está designado el equipo limitado de trabajo a este fin.

Los encuentros se desarrollarán cada dos meses en fechas a definir con quienes realicen el trabajo. Luego estas fechas serán transmitidas a los alumnos de la escuela que lo soliciten.

La jornada de trabajo será de la cantidad de horas que quienes trabajan estipulen correcto. Se proponen 6 horas.

Las herramientas serán aportadas por la Reserva y por la Brigada.

Se realiza bajo la forma de Convenio de cooperación entre la Reserva, la Escuela, la Brigada y el Vivero.

Acerca de costos y transparencia

Entendemos que más allá de las voluntades de cuidado y compromisos , la situación económica es compleja y gastos en viáticos, más los plantines , más el mantenimiento de las herramientas de la brigada hay que tomarlos en cuenta. Además un gran objetivo es que el Vivero y la Brigada se sostengan en el tiempo y colaborar con ellos. Por esto la Escuela Kallawaya, recuperando la ancestralidad, propone volver a la antigua moneda de intercambio “Chañar”. Árbol considerado un emblema de nuestros bosques serranos, ya que garantiza fotosíntesis todo el año, gracias a que pierde la corteza leñosa cada otoño para sin hojas fotosintetizar con el tronco verde en invierno. Además sus frutos son comestibles, sabrosos y muy nutritivos (volver a comer lo nuestro y menos frutas exóticas es Verdadera Soberanía Alimenticia).

Considerado árbol sagrado para los Comechingones por su corteza medicinal  y por la rapidez de crecer como bosque denso y cerrado, además de competir muy bien por raíz con la proliferación de exóticas invasoras.

Cómo funciona en la práctica

Cada plantín de árbol, arbustos, enredadera, cuesta $10.000 en Vivero San Rafael.

Por experiencia ya probada en distintas partes desde la escuela y en la reserva, con 8 plantines diversos donde prepondera el Chañar como árbol, más arbustos que logran “traer agua de abajo” (conocimientos empíricos transmitidos y probados), cómo la lagaña de perro, etc.  hacemos una unidad de bosque.

Si estos 8 plantines se plantan en las líneas de agua (las que buscan los rabdomantes bajo tierra, y que la escuela enseña a conocer) el bosque tendrá más chances de crecer y comunicarse con otro y otro y otro bosque. Invitamos a quienes gusten, aprender a conocer nuestro trabajo al respecto, libres de sesgos académicos.

Ahora bien, a estos 8 plantines le daremos el valor simbólico de 1 Chañar (equivalente a una unidad de bosque).

Consideramos justo (acordado con los brigadistas) que por cada unidad de bosque plantado, se necesita otra unidad (1 Chañar) destinado a ellos.

Es decir si disponemos de 80 plantines  equivalen a  ” 10  chañares” o “10 unidades de bosque”. Tenemos que disponer de la misma cantidad de Moneda Simbólica Chañar para la donación a la Brigada como ya explicamos. Traducido a pesos serían $800 mil en plantines y $800mil para la brigada Cosquín en el ejemplo citado. Entonces cada “acción “equivale a $160.000 (8 plantines=80.000$ y $80.000 para la Brigada Ambiental Cosquín a modo de donación).

La Reserva Costas del Cuniputu se compromete al aporte para empezar el proyecto de 5 “acciones”, lo cual equivale a 5 “unidades de bosque” que es lo mismo que 5 “Chañar moneda Simbólica”, equivalente a 40 plantines, igualmente equivalente a $400 mil. Más 5 “Chañar moneda Simbólica” cómo donación para la Brigada Ambiental Cosquín, equivalente a $400mil.

Los alumnos y ex-alumnos de la escuela Kallawaya que se quieran sumar podrán hacer su aporte voluntario con “1acción” equivalente a 10 plantines y lo mismo como donación para la Brigada.

1 “acción” es igual a $160 mil.

Para garantizar la transparencia los plantines de a 8 unidades se la pagan directamente al Vivero, les pasamos los datos de la cuenta de Vivero San Rafael y teléfono de contacto.

Lo mismo con la donación de $80 mil para la Brigada Ambiental Cosquín. Les transfieren a ellos y les pasamos su cuenta y contacto.

Por último, los viáticos y gastos de personal técnico, quienes dirigen el proyecto, y la comida para quienes ese día trabajan, lo mismo que quienes plantan corre por cuenta y cargo de la Reserva Costas del Cuniputu.

Para más detalles, dudas, sugerencias y ordenar la tarea, así como el registro de los alumnos están los canales de comunicación habituales de la Escuela Kallawaya. Los alumnos que voluntariamente quieran colaborar con la comida, comprar y cocinar pueden sumarse.

“El Monte nos une y nos convoca”

Atte. Omar Riachi. Director de Escuela Kallawaya